Ya es hora de que suene la alarma: la amenaza de infecciones de gonorrea sin tratamiento

Durante los últimos tres años el astuto
gonococo es menos susceptible a nuestro último sistema de defensa
antimicrobiano, amenazando nuestra capacidad de curar la gonorrea y prevenir
sus secuelas.

La gonorrea es una infección de transmisión
sexual provocada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae o gonococo. La gonorrea está entre las
infecciones de transmisión sexual más comunes del mundo: es la segunda
enfermedad de declaración obligatoria más frecuente en Estados Unidos, con más
de 600.000 casos anuales.

Cuando la gonorrea no se trata, puede
ocasionar graves problemas de salud. En mujeres, puede causar la enfermedad
inflamatoria pélvica y complicarse con lesiones en las trompas de Falopio, producir
infertilidad o aumentar el riesgo de un embarazo ectópico. En mujeres
embarazadas, puede transmitir la infección al bebé y provocarle ceguera,
infección en las articulaciones e incluso la muerte. En hombres, puede provocar
epididimitis, una afección dolorosa de los conductos de los testículos que si
no se trata puede provocar infertilidad. En algunos casos la gonorrea puede
llegar a ser mortal. Además, las personas con gonorrea pueden infectarse más
fácilmente con el VIH.

 

Neisseria
gonorrhoeae
es
una bacteria Gram negativa

 que típicamente aparece agrupada en forma de diplococos.

El tratamiento de la infección es con
antibióticos. Sin embargo, Neisseria
gonorrhoeae
siempre ha desarrollado rápidamente resistencia a los
antibióticos: en los años 40 aparecieron las primeras cepas resistentes a las
sulfanilamidas, en los 80 a las penicilinas y tetraciclinas, y el en año 2007 a
las fluoroquinolonas. Actualmente el tratamiento recomendado se limita a las
cefalosporinas denominadas de tercera generación.

Las cefalosporinas son un grupo de
antibióticos del tipo de los beta-lactámicos, y como las penicilinas actúan
sobre la pared celular de las bacterias, interfiriendo con la síntesis del
peptidoglicano.
Las cefalosporinas son agrupadas en
“generaciones” por sus características antimicrobianas.

Pero en Neisseria
gonorrhoeae la susceptibilidad a las
cefalosporinas se está desarrollando rápidamente. La resistencia a este
antibiótico resulta de la combinación de varias mutaciones genéticas, en los
genes penA (que codifica para una
proteína que une penicilina), penB
(que afecta a la entrada del antibiótico a través de una proteína de membrana
externa) y mtrR (un represor de un
sistema transportador. Además, estas mutaciones que generan resistencia pueden
transferirse de unas bacterias a otras, lo que hace que la resistencia se
extienda por el planeta con cierta facilidad. Por ejemplo, el primer caso de
disminución de la sensibilidad a una cefalosporina se encontró en el año 2003
en Japón, y en el 2010 ya se aislaron cepas similares en Noruega y en Estados
Unidos. Los autores, por tanto, anticipan que la aparición y extensión de cepas
de gonococo resistentes a las cefalosporinas es cuestión de muy poco tiempo.

Aunque las cefalosporinas de tercera
generación son todavía efectivas contra la mayoría de las cepas de gonococo es
de suma importancia controlar su extensión y tomar medidas para reducir las
consecuencias de la aparición de este tipo de resistencias. Los autores
sugieren de forma prioritaria el realizar un correcto tratamiento de la
infección y una vigilancia de los casos en los que el tratamiento con cefalosporinas
falle.

The emerging threat of untreatable gonococcal infection. Bolan, G.A., et al. N Engl J Med. 2012, 366(6):485-7.

3 Comments

    • Interesante pregunta. Habría que estudiarlo a fondo, no se cuántos fagos virulentos tiene Neisseria. Además, Neisseria presenta una muy alta variabilidad antigénica, es posible que aparezcan también cepas resistentes al fago con rapidez.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Anterior

Tienes una llamada de E. coli: detectan la bacteria mediante el teléfono móvil

Siguiente

¿Pero tiene sentido hoy en día dedicar dinero a la ciencia?: Renato Dulbecco