El enterovirus D68: un nuevo patógeno emergente

En algunos pocos casos se ha relacionado con parálisis aguda flácida

El virus D68 pertenece al grupo de los enterovirus, de la familia de los Picornavirus, virus muy pequeños con genoma RNA (de ahí su nombre
“pico-rna-virus”). Por su estructura, son virus muy estables en el ambiente
que se transmiten de persona a persona por la vía oral-fecal y respiratoria a través de secreciones, como la tos, los
mocos o los estornudos.

Existen más de 100
tipos distintos de enterovirus
humanos, asociados a más de 20 síndromes
clínicos diferentes. Entre los enterovirus más importantes están los virus
Coxsackie, los echovirus, el rinovirus del catarro común o el virus de la
polio. Se multiplican en las mucosas intestinales y respiratorias, por lo que
suelen causar diarreas, resfriados y enfermedades respiratorias. La mayoría de
las veces las infecciones causan una enfermedad benigna y de corta duración,
aunque en algunos casos pueden ocasionar enfermedades graves e incluso
mortales, como meningitis y encefalitis, lesiones cardiacas, parálisis o
poliomielitis.

El enterovirus D68 se aisló por primera vez en 1962 en Berkeley, California (EE.UU.) de un niño con
una infección respiratoria grave y neumonía. Desde entonces, se había asociado
de forma muy esporádica con enfermedades respiratorias. Entre 1970 y 2013 solo se había descrito 699 casos en todo el
mundo. Al menos eso es lo que aseguran un grupo de virólogos daneses que acaban
de revisar todo lo publicado al respecto desde 1962 hasta diciembre de 2015
(1).

Sin embargo, en otoño
de 2014 ocurrió el mayor brote por enterovirus D68
de la historia: 2287
casos repartidos prácticamente por todo el mundo; en EE.UU., Canadá, Europa
(Holanda, Noruega, España, Alemania, Dinamarca, Francia, Suecia, Italia,
Finlandia, Escocia, Irlanda, Austria, Eslovenia, Luxemburgo, …) y Asia (China,
Taiwán y Tailandia). La mayoría de los casos ocurrieron en niños. Según el CDC
es probable que millones de personas
hayan sido infectadas por el virus pero que no se hayan diagnosticado
por
padecer síntomas muy leves o no requerir atención médica.

Los enterovirus pertenecer a la familia de los Picornavirus,
son virus icosaédricos sin envoltura, de unos 20-30 nm de diámetro, con genoma
formado por una cadena simple de RNA sentido positivo, clase IV de la
clasificación de Baltimore. Fuente: ViralZone

Se ha sugerido que cambios en la
proteína VP1 de la cápside del virus pueden ser responsables en parte del
rápido aumento del número de casos de infección.

El enterovirus D68 puede causar un gran número de síntomas respiratorios, desde tos, dificultad para
respirar, fiebre, faringitis y bronquitis, hasta neumonía y fallo respiratorio
grave. El padecer otras enfermedades pulmonares, asma o inmunodeficiencias
complica el curso de la infección. Se calcula que alrededor del 1% de los casos
de infección por enterovirus D68 diagnosticados fallecen.

Pero, además, en
alguno pocos casos esta infección se ha relacionado con problemas neurológicos
,
como la parálisis flácida aguda
similar a la que causa el virus de la polio (otro tipo de enterovirus). Los
pacientes pueden manifestar temblores, sacudidas, dificultad al caminar,
parálisis de alguna extremidad, problemas al tragar o hablar y en ocasiones
afecta a la respiración o el corazón.

Desde hace años se sabe que otro enterovirus, el A71, ha causado brotes esporádicos de
encefalitis y parálisis flácida aguda en EE.UU., Europa y África y casos
frecuentes en Asia-Pacífico. Este enterovirus A71 suele dar infecciones muy
leves pero en algunas personas causan encefalitis. No se sabe por qué en unas
personas estos enterovirus causan estas enfermedad neurológicas graves y en
otras no.

No existe vacuna contra el
enterovirus D68 por lo que no podemos prevenir la infección. Tampoco existe
tratamiento específico, solo se puede tratar los síntomas.

En España ya se detectó el enterovirus D68 en cinco
pacientes en octubre de 2014. Todos desarrollaron síntomas respiratorios pero
solo uno requirió hospitalización. En ninguno hubo síntomas neurológicos (2).

¿Cómo se puede prevenir? Lo explica muy bien María José Mas
en su blog Neuronas en crecimiento. Parece
una tontería, pero lavarse las manos frecuentemente, taparse la boca y la nariz
al estornudar y quedarse en casa si se está enfermo son las mejores formas de
evitar el contagio.

(1) Global emergence of enterovirus D68: a systematic review. Holm-Hansen CC, y col.  Lancet
Infect Dis. 2016 Feb 23. pii: S1473-3099(15)00543-5. doi:
10.1016/S1473-3099(15)00543-5.

(2) First Enterovirus D68 (EV-D68) cases detected in hospitalised patients in a tertiary care university hospital in Spain, October2014. Gimferrer L, y col. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2015 Nov;33(9):585-9.
doi: 10.1016/j.eimc.2015.01.008.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Anterior

#VirusNaukas llega a Donostia-San Sebastián

Siguiente

Los microbios que fabrican alimentos