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	<title>Bulos &#8211; microBIOblog</title>
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	<description>Noticias y curiosidades sobre virus, bacterias y microbiología</description>
	<lastBuildDate>Wed, 20 Apr 2022 07:44:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Bulos &#8211; microBIOblog</title>
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		<title>Los bulos sobre ciencia y salud durante la pandemia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ignacio López-Goñi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Apr 2022 07:44:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Bulos]]></category>
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					<description><![CDATA[Conocer cómo funcionan los bulos nos puede ayudar a evitarlos. En paralelo con la pandemia de la COVID-19, se han difundido una enorme cantidad de bulos principalmente a través de las redes sociales. Este fenómeno alcanzó tal envergadura que la OMS lo describió como una “infodemia masiva”, la otra pandemia de desinformación. Advirtió, además, de sus peligros, debido a que impide que el público acceda a información fiable sobre la enfermedad. Muchos de esos bulos estaban relacionados con temas científicos y de salud. En lengua inglesa se distingue entre disinformation, que se refiere a la transmisión voluntaria de falsedades y]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Conocer cómo funcionan los bulos nos puede ayudar a evitarlos.</strong></em></p>
</blockquote>
<p>En paralelo con la pandemia de la COVID-19, se han difundido una enorme cantidad de bulos principalmente a través de las redes sociales. Este fenómeno alcanzó tal envergadura que la OMS lo describió como una “<span style="color: #0000ff;"><strong>infodemia masiva</strong></span>”, la otra pandemia de desinformación. Advirtió, además, de sus peligros, debido a que impide que el público acceda a información fiable sobre la enfermedad. Muchos de esos bulos estaban relacionados con temas científicos y de salud.</p>
<p>En lengua inglesa se distingue entre <span style="color: #0000ff;"><em><strong>disinformation</strong></em></span>, que se refiere a la transmisión voluntaria de falsedades y bulos, de <em><strong><span style="color: #0000ff;">misinformation</span></strong></em>, cuando se transmiten errores, pero de forma involuntaria. Ahora, acabamos de publicar en <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0265995" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #0000ff;"><strong>PLOS ONE</strong> </span></a>un estudio sobre la desinformación (intencionada) de bulos relacionados con la salud y la ciencia sobre la COVID-19 en España.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Análisis del contenido de los bulos relacionada con la salud y la ciencia sobre la COVID-19 en España</strong></em></p>
</blockquote>
<p>El artículo <span style="color: #0000ff;"><em><strong><a style="color: #0000ff;" href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0265995" target="_blank" rel="noopener">Health and science-related disinformation on COVID-19: A content analysis of hoaxes identified by fact-checkers in Spain </a></strong></em><span style="color: #000000;">e</span></span><span style="color: #000000;">s</span> de libre acceso.</p>
<p>Para ello, hemos analizado un total de 533 bulos publicados en las webs de las tres principales organizaciones de verificación de datos de España (Maldita, Newtral y EFE Verifica). Estas son las únicas organizaciones españolas certificadas por la <a href="https://www.poynter.org/ifcn/" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #0000ff;"><strong><em>International Fact-Checking Network</em></strong></span></a> (IFCN), que fue creada en Estados Unidos en 2015 por el <em>Instituto Poynter</em>, entidad que evalúa la calidad del trabajo de las organizaciones de verificación en todo el mundo.</p>
<p>Se han analizado los bulos durante un período de tres meses, desde el 11 de marzo al 10 de junio de 2020 (El 11 de marzo de 2020 fue el día que la OMS declaró la pandemia de COVID-19. El primer estado de alarma en España duró del 14 de marzo al 21 de junio de ese mismo año).</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Más de un tercio de todos esos bulos (187) estuvieron relacionados con temas de salud y ciencia</strong></span>. La mayoría de ellos (el 55%) se transmitieron durante el primer mes del estado de alarma, probablemente porque la situación que estábamos viviendo era nueva, el nivel de incertidumbre muy alto y la falta de información tremenda. En el estudio hemos analizado, entre otras cosas, en qué tipo de plataforma se distribuyeron (redes sociales u otras), el formato (texto, foto, video…), la extensión geográfica (internacional, nacional o local), el tipo de desinformación (broma, exageración, descontextualización o un engaño puro y duro), el tipo de fuente (si era real, anónima o falsa) y si estaba relacionado con investigaciones científicas, con temas de política científica o gestión sanitaria, o si eran bulos relacionados con consejos falsos al público.</p>
<p>Los resultados han demostrado que <span style="color: #0000ff;"><strong>más del 50% de los bulos de ciencia y salud se han distribuido por redes sociales</strong></span>. Sorprende que más del 25% se transmitieron vía WhatsApp, una red de mensajería que hasta entonces solo habíamos empleado para comunicarnos de manera rápida en entornos familiares y de amigos, pero ¿quién no ha recibido un bulo vía WhatsApp durante la pandemia? Los bulos también se movieron vía Twitter (12%), Facebook (8%), YouTube (5,5%) e Instagram (2%). Este resultado concuerda con lo que ya se había demostrado, que el uso de las redes sociales aumentó significativamente durante el confinamiento. Respecto al tipo de desinformación, <span style="color: #0000ff;"><strong>más del 60% eran auténticos bulos o engaños</strong></span>, un 23% eran afirmaciones fuera de contexto, un 14% exageraciones y solo un 1% eran bromas (algunas de tan mal gusto como “¿Quiere usted contagiarse del coronavirus? Por sólo 60 euros le infectamos”).</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Un tercio de los bulos estaban relacionados con la investigación científica</strong></span>, la mayoría de ellos sobre el origen del virus (42%), pero también sobre otros temas como falsos tratamientos (25%), vacunas (15%), la tasa de mortalidad (5%) o la transmisibilidad del virus (5%). Algunos de los bulos más curiosos a modo de ejemplo fueron: el 5G es el responsable de la propagación del virus, fumar te protege contra el coronavirus, consumir alimentos alcalinos cura la enfermedad, tomar el sol previene la COVID-19, el oftalmólogo chino que aseguraba que consumir café curaba la enfermedad, imágenes de gente llorando por el alto costo de las mascarillas…</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>La ciencia exprés a alta velocidad</strong></em></p>
</blockquote>
<p>Aunque había bulos sin ninguna base científica, otros estaban relacionado con investigaciones que todavía estaban en su estado inicial o eran estudios preliminares, con malas interpretaciones o por pre-publicaciones (<span style="color: #0000ff;"><strong><em>preprints</em></strong></span>) que se habían hecho públicos pero que todavía no estaban revisados. Parte del problema ha sido la necesidad de compartir resultados en tiempo real, lo que hemos denominado “la <span style="color: #0000ff;"><strong>ciencia apresurada</strong></span>, exprés o a alta velocidad”.</p>
<p>A finales de enero de 2020, la revista <em>Nature</em> publicó un comentario en que su autora se asombraba de que en menos de veinte días desde que se había anunciado la existencia del nuevo coronavirus chino se habían publicado más de 50 artículos científicos. Ya entonces esa cifra era impresionante. A día de hoy, <span style="color: #0000ff;"><strong>hay más de 240.000 artículos científicos sobre el virus SARS-CoV-2 o la enfermedad COVID-19</strong> </span>en <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=SARSCOV2+or+COVID19" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #0000ff;"><strong>PubMed, </strong></span></a>superando los que aparecen bajo el epígrafe de “malaria”, por ejemplo. El número de publicaciones científicas durante la pandemia, y especialmente el de preprints, ha sido de tal envergadura que no solo los propios científicos, sino también las editoriales y las revistas especializadas, se han visto desbordados.</p>
<p>Algunos de estos artículos no eran más que opiniones o simples recomendaciones. Además, durante este tiempo se han publicado artículos científicos de baja calidad pero de gran repercusión mediática, mientras que otros han sido interpretados fuera de contexto o incluso de forma errónea por personal no especializado. También en ocasiones se han tomado como hechos científicos demostrados los resultados publicados de esta forma.</p>
<p>La COVID-19 ha sido una tormenta perfecta para difundir tanto informaciones erróneas como noticias deliberadamente falsas o bulos. Ya en 2018 la revista <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29590045/" target="_blank" rel="noopener"><strong><span style="color: #0000ff;"><em>Science</em></span></strong></a> publicó un trabajo sobre la difusión de noticias en las redes sociales y constató que <span style="color: #0000ff;"><strong>las noticias falsas se retuitean un 70 por ciento más que las que son ciertas.</strong></span> En definitiva, las noticias falsas se difunden mucho más rápido y llegan a más personas que las verdaderas.</p>
<p>Un ejemplo de las consecuencias de esta “ciencia apresurada” fue un artículo que proponía que el SARS-CoV-2 era una mezcla artificial generada por ingeniería genética en un laboratorio, entre un coronavirus y el retrovirus VIH que causa el SIDA. Este artículo fue publicado como preprint el 30 de enero de 2020 y retirado por los propios autores el 2 de febrero al comprobar que había errores en sus análisis bioinformáticos y en su interpretación. Sin embargo, el artículo llegó a descargarse más de 1,6 millones de veces y fue uno de los más comentado en las redes sociales, promoviendo el bulo del origen artificial del SARS-CoV-2. Desgraciadamente, Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina en 2008, por haber sido el codescubridor del virus VIH, se hizo eco de este bulo. Conviene recordar aquí que, en los últimos años, el prestigio de este investigador se ha visto ensombrecido por su apoyo a los movimientos antivacunas y a favor de la medicina homeopática.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>“Médicos o biólogos por la verdad” han sido responsables de la transmisión de bulos y han puesto incluso en peligro la salud de mucha gente</strong></em></p>
</blockquote>
<p>Este caso también lo podemos relacionar con el problema de lo que denominamos “<span style="color: #0000ff;"><strong>autoridad ampliada”</strong></span>: personajes reales, o incluso ficticios, que con la excusa de su autoridad, por ser médicos o científicos, se dedicaron a transmitir falsedades y fueron un fuente muy grave de desinformación. Casos como “Médicos o biólogos por la verdad” han sido responsables de la transmisión de falsedades y bulos y han puesto incluso en peligro la salud de mucha gente.</p>
<p>Como ejemplo, te puede interesar “<a href="https://microbioblog.es/sobre-las-reflexiones-del-decano-del" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #0000ff;"><strong>Sobre las Reflexiones del Decano del Colegio Oficial de Biólogos de Euskadi»</strong> </span></a>(11/08/2020).</p>
<p>Nunca hemos tenido tanto conocimiento científico ni tanta capacidad técnica para enfrentarnos a una pandemia como este momento. Pero la ciencia necesita reposo, tiempo, repetir experimentos, que otros confirmen los mismos resultados y que unos científicos evalúen a otros. El quehacer científico a veces no es compatible con la inmediatez de la noticia. Los medios de comunicación exigen mucha información y de forma inmediata. La ciencia responde con miles de publicaciones, en abierto, para que puedan ser compartidas por toda la comunidad científica. Pero esta crisis ha subrayado la difícil relación entre la ciencia exprés y la necesidad de comunicación de los medios, que acaba generando falsas interpretaciones e incluso bulos más o menos malintencionados, un terreno abonado para los charlatanes y las conspiraciones.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Fraude científico y politización</strong></em></p>
</blockquote>
<p>Desgraciadamente, algunos temas relacionados con la pandemia han sido enturbiados por la acción política. Por ejemplo, el hecho de que se recomendara el uso de la mascarilla o incluso se obligara a usarla para prevenir rebrotes del virus, ha dependido más de la ideología del gobernante que de criterios científicos. En Estados Unidos, la recomendación de su uso ha sido muy diferente según el gobernador fuera republicano o demócrata.</p>
<p>Quizá el caso más escandaloso ha sido el de la <span style="color: #0000ff;"><strong>hidroxicloroquina</strong></span>, un compuesto químico derivado de la cloroquina que se ha empleado durante años contra la malaria y en algunos casos de artritis reumatoide. Se sabía que esta droga era también un potente antiviral porque bloqueaba la entrada de los virus en general a la célula. Estudios preliminares habían demostrado que este compuesto era capaz de inhibir la multiplicación del SARS-CoV-2 in vitro en cultivos celulares en el laboratorio. Estos resultados hicieron que la hidroxicloroquina fuera uno de los antivirales que primero empezaron a ensayarse en los casos más graves de COVID-19. Un famoso (y también peculiar) microbiólogo francés, Didier Raoult, asesor del Gobierno de Francia en la lucha contra la pandemia, rápidamente publicó que este compuesto era eficaz en humanos contra el coronavirus.</p>
<p>La OMS incluyó la hidroxicloroquina en el ensayo clínico Solidaridad. Sin embargo, algunos científicos criticaron el trabajo de Raoult y alertaron de posibles efectos secundarios y de no haber encontrado beneficios significativos en los pacientes. El propio Raoult denunció un complot y acusó al Consejo Científico de Francia y al laboratorio norteamericano Gilead de frenar el uso de la hidroxicloroquina que, por ser un remedio disponible y barato, resultaba poco lucrativo para las grandes farmacéuticas.</p>
<p>Este asunto se enturbió todavía más cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reveló en una rueda de prensa que estaba tomando hidroxicloroquina para prevenir el coronavirus. La consecuencia de aquella excentricidad fue que, en algunos lugares, hubo desabastecimiento del producto, por lo que algunos enfermos que realmente lo necesitaban tuvieron problemas para conseguirla. Por tanto, la eficacia de la hidroxicloroquina se volvió un asunto político, con unos a favor y otros en contra, por motivos más ideológicos que científicos.</p>
<p>Para complicar más el asunto, un artículo publicado en una de las revistas más prestigiosas del ámbito de la biomedicina, <em>The Lancet</em>, advertía de que la hidroxicloroquina no solo era inútil sino que estaba relacionada con efectos adversos graves y con un incremento del riesgo de muerte. El trabajo no era experimental, los autores se basaban en datos estadísticos de más de 96.000 pacientes de 671 hospitales de todo el mundo. Basándose en este estudio, la WHO decidió suspender el empleo de la hidroxicloroquina. Sin embargo, posteriormente un grupo de 120 científicos de 24 países cuestionaron a su vez estos resultados y analizaron minuciosamente los datos publicados en The Lancet. Comprobaron que tanto el diseño experimental como la base de datos en la que se basaban los autores no eran fiables. Se confirmó que el trabajo era un fraude y que incluso algunos de los autores ya habían sido denunciados por mala práctica con anterioridad. La revista The Lancet tuvo que <a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31180-6/fulltext" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #0000ff;"><strong>retirar el artículo </strong></span></a>dos semanas después de su publicación y este suceso fue denominado <em>#TheLancetGate</em>. Afortunadamente, con la pandemia de la COVID-19, en la que, como hemos visto, la ciencia ha ido a alta velocidad, las rectificaciones también han sido exprés: la revista retiró el polémico artículo de la hidroxicloroquina en tan solo dos semanas.</p>
<p>¿Significa todo esto que la hidroxicloroquina sirve para curar la COVID-19? Si la hidroxicloroquina sirve o no debe decidirse por criterios científicos, no políticos, económicos o financieros. La Organización Mundial de la Salud decidió reanudar su uso en sus ensayos clínicos y, finalmente, se demostró que no es un fármaco adecuado para el tratamiento de la enfermedad. Lo ocurrido con la retirada de los resultados en <em>The Lancet</em>, gracias a las aportaciones de muchos científicos que detectaron errores tras su publicación, demuestra que el método funciona y que la trampa, el fraude o el simple error se detectan con rapidez.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Cómo detectar y evitar un bulo</strong></span></em></p>
</blockquote>
<p>Te recomiendo la<span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/63329/1/Mentiras_contagiosas_Guia_para_esquivar_la_desinformaci%c3%b3n_en_salud.pdf+" target="_blank" rel="noopener"> Guía para esquivar la desinformación en salud</a></strong></span>, que hemos desarrollado dentro del proyecto <a href="https://rrssalud.org/" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #0000ff;"><strong>RRSSalud</strong></span></a>. Te concreta aquí algunos consejos que vienen detallados en dicha guía:</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-2576 aligncenter" src="https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-300x200.png" alt="" width="635" height="423" srcset="https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-300x200.png 300w, https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-1024x683.png 1024w, https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-768x512.png 768w, https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-1536x1024.png 1536w, https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-2048x1366.png 2048w, https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-720x480.png 720w, https://microbioblog.es/wp-content/uploads/2022/04/Captura-de-Pantalla-2022-04-17-a-las-20.16.46-480x320.png 480w" sizes="(max-width: 635px) 100vw, 635px" /></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Analiza la fuente</strong></span>: busca la fuente de la información y compárala con otras fuentes alternativas sobre el mismo tema o noticia. Desconfía de la información en los siguientes casos:<br />
&#8211; si es anónima o proviene de un medio desconocido, poco fiable o del que hay antecedentes de falsedades;<br />
&#8211; si carece de referencias externas o no proviene de fuentes expertas y autorizadas en ese tema concreto;<br />
&#8211; si incluye expresiones como “los expertos dicen”, sin identificarlos de forma concreta y expresa.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Analiza el estilo y el contenido</strong></span>: desconfía cuando aparezcan “señales” como las que te indicamos a continuación:<br />
&#8211; titulares impactantes en tono sensacionalista;<br />
&#8211; redacción poco profesional;<br />
&#8211; tipografía no habitual;<br />
&#8211; contenidos especialmente llamativos o excepcionales, sensacionalistas o alarmistas. Cuanto más inquietante o sorprendente sea una noticia, más opciones tendrá de que sea mentira.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Analiza el contexto</strong></span>:<br />
&#8211; verifica la fecha y desconfía si la información es antigua o carece de fecha;<br />
&#8211; desconfía si las imágenes o vídeos están fuera de contexto;<br />
&#8211; desconfía de datos o cifras “sueltas”, dadas sin el contexto adecuado o sin mostrar una tendencia;<br />
&#8211; desconfía de las “últimas noticias” que difunden de forma inmediata algún resultado puntual, ya que la investigación científica requiere comprobaciones posteriores.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Analiza la argumentación</strong></span>:<br />
&#8211; desconfía de informaciones que carecen de argumentos o si su argumentación es débil, incompleta o contradictoria;<br />
&#8211; desconfía si hay evidencias falsas o errores;<br />
&#8211; desconfía si la “causa” de un efecto solo se basa en una “correlación” temporal o geográfica. Recuerda que la correlación no implica causalidad.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Analiza los sesgos ideológicos</strong></span>: ten en cuenta que la información puede tener sesgos ideológicos, a favor o en contra de determinados planteamientos políticos, económicos, sociales, etc.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>Analiza cómo se ha hecho la difusión</strong></span>: la distribución automatizada de información a veces también se emplea para difundir desinformación, por lo que deberías desconfiar de difusiones sospechosas. Desconfía de las redes sociales y de mensajería.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>También te puede interesar:</p>
<p><em><strong><a href="https://microbioblog.es/mentiras-contagiosas" target="_blank" rel="noopener">Mentiras contagiosas: los bulos se transmiten como los virus</a></strong></em></p>
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		<title>Sobre las “Reflexiones del Decano del Colegio Oficial de Biólogos de Euskadi”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ignacio López-Goñi]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Aug 2020 05:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
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					<description><![CDATA[El pasado 6 de agosto la web del Colegio Oficial de Biólogos (COB) de Euskadi publicó un documento titulado “Reflexiones del Decano del Colegio de Biólogos de Euskadi sobre las medidas adoptadas en la crisis de la COVID-19” que contenía medias verdades, informaciones erróneas y otras fuera de contexto. El documento ha tenido una gran repercusión. En nuestra opinión todo él es un error, pone en peligro la confianza de las personas en el sistema público de salud, y en las medidas recomendadas para prevenir el avance y las consecuencias de la pandemia. El documento ya no está accesibleen la]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">El pasado 6 de agosto la web del Colegio Oficial de Biólogos (COB) de Euskadi publicó un documento titulado “<strong>Reflexiones del Decano del Colegio de Biólogos de Euskadi sobre las medidas adoptadas en la crisis de la COVID-19</strong>” que contenía medias verdades, informaciones erróneas y otras fuera de contexto. El documento ha tenido una gran repercusión. En nuestra opinión todo él es un error, pone en peligro la confianza de las personas en el sistema público de salud, y en las medidas recomendadas para prevenir el avance y las consecuencias de la pandemia. E<a href="https://www.cobeuskadi.es/acceso-2" target="_blank" rel="noopener">l documento ya no está accesible</a>en la página web del COB</span><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">. Los colegios profesionales existen para defender los intereses profesionales de sus colegiados. El presidente de un colegio profesional está autorizado a expresarse públicamente en calidad de tal cuando se refiere a asuntos relativos al ejercicio profesional o los intereses del colectivo al que representa. En caso contrario, debería hacerlo a título exclusivamente personal.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">NOTA: <a href="https://www.cobeuskadi.es/noticias/respuesta-al-escrito-reflexiones-decano-colegio-biologos-euskadi-sobre-medidas-adoptadas-en-crisis-covid-19" target="_blank" rel="noopener">COMUNICADO DE LA JUNTA DE GOBIERNO DEL COLEGIO OFICIAL DE BIÓLOGOS DE EUSKADI</a> (10 de agosto de 2020)</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Hay que ser muy prudentes a la hora de hacer afirmaciones categóricas. A día de hoy, hay en la base de datos bibliográfica PubMed <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=COVID19%20or%20SARSCov2&amp;sort=date" target="_blank" rel="noopener">más de 39.000 artículos</a>sobre SARS-CoV-2 y COVID-19. </span><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">Ningún profesional es capaz de asimilar tal cantidad de información. La incertidumbre es grande, pero en medio de una pandemia que en seis meses ha causado <a href="https://gisanddata.maps.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6" target="_blank" rel="noopener">cerca de 20 millones de casos y más de 730.000 muertos</a> </span><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">consideramos <strong>una irresponsabilidad</strong> muchas de las afirmaciones que contienen ese documento, que pueden conducir a confusión a parte de la ciudadanía. A continuación, sin ánimo de ser exhaustivos, revisamos algunas de las afirmaciones y conclusiones extraídas de dicho documento:</span></p>
<p><strong><u><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Sobre el confinamiento</span></span></u></strong></p>
<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">Se dice: </span><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;"> </span><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">“</span><em>Con los datos recopilados de diferentes países se observa que los estados con un confinamiento más estricto y de una mayor duración, como han sido Bélgica, España, Euskadi (CA) y Reino Unido son los de mayor tasa de mortalidad por 100.000 habitantes de Europa, frente a países con un confinamiento más flexible, de menor duración e incluso sin confinamiento</em><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">.” </span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">En repetidas ocasiones el autor confunde correlación con causalidad. Que correlación no implica causalidad, es algo esencial en ciencia y se olvida muchas veces. Suele ser muy tentador asumir que un determinado hecho es la causa de otro. Sin embargo, quizá esa correlación entre hechos puede ser mera coincidencia. El hecho de que dos eventos se den habitualmente de manera consecutiva no implica que uno sea causa del otro. Es absurdo, pero si se analizan los datos resulta que el dinero que se gasta Estados Unidos en ciencia y tecnología en los últimos diez tiene una correlación del 99% con el número de suicidios en ese país por ahorcamiento, estrangulación o asfixia. Obviamente, correlación no implica causalidad. El autor da a entender que el confinamiento estricto origina una mayor mortalidad y un mayor número de casos. Esto es erróneo, la mayor mortalidad depende del momento en el cuál se adopta el confinamiento, es decir, cuanto más tarde se adopte respecto a los primeros casos detectados en el país, más mortalidad se producirá, ya que habrá un número de casos de personas asintomáticas o con síntomas leves que están transmitiendo el virus en la comunidad.</span></span></p>
<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">Se dice: “</span><em>Suecia, que ha optado por una estrategia totalmente diferente, aunque presente valores algo más altos que los demás países, estos datos se han mantenido a lo largo de estos dos meses y medio como si se tratase de una gripe estacional, y, por supuesto creando una mayor inmunidad en la población</em><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">.”</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Se ha demostrado que no existe una mayor inmunidad al SARS-CoV-2 comparada con otros países de Europa: seroprevalencia en Suecia 7,3% a finales abril, en España 6,2%, en Ginebra 10,8% (ver referencia 1). Además la mortalidad en Suecia no ha sido menor que en los países de su entorno, que impusieron rápidamente un confinamiento estricto (ver referencia 2).</span></span></p>
<p><strong><u><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Sobre las PCR</span></span></u></strong></p>
<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">Se dice: “</span><em>Como primera incertidumbre, se sabe que con esta técnica un positivo no quiere decir que éste sea viable o no, es decir, que tenga capacidad de infectar o no, ya que para ello tendríamos que ir a confirmación mediante cultivos celulares</em><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">.”</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Evidente. Hasta nuestro entender, no conocemos ningún documento que afirme que la técnica de PCR detecte el virus viable. Sólo detecta fragmentos específicos de ácido nucleico, pero eso no quiere decir que no puede emplearse como herramienta diagnóstica.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>Como segunda incertidumbre, no se tiene claro a ciencia cierta si el SARS-CoV-2 se ha aislado correctamente, se puede confundir el virus de ARN con vesículas extracelulares o exosomas que contienen proteínas y ARN, que se pueden confundir con un virus habiendo sido necesario que ese aislamiento se hubiese ajustado a los postulados de Koch, lo cual, según dijo la misma OMS, no llegó a cumplirse. La única prueba que se ha presentado es la secuenciación de nucleótidos en base a bibliotecas genómicas</em>.”</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Falso. Desde febrero del 2020 se tiene demostración de que el virus se ha aislado de pacientes con neumonía, se han obtenido fotografías de microscopia electrónica y se ha secuenciado su genoma (ver referencia 3). Se ha aislado el virus SARS-CoV-2 viable de muestras humanas y de animales inoculados, confirmándose los postulados de Koch (ver referencia 4). Se ha aislado el virus y multiplicado en cultivos celulares y animales de experimentación para hacer análisis de su patogenicidad (ver referencia  5).</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Se dice “<em>Como tercera incertidumbre, los test de PCR hacen una secuenciación de un material genético que tiene que transformar previamente de ARN a ADN y luego hacer la lectura de la secuencia de nucleótidos y que coincida con lo que se supone pertenece al virus, pero el problema es que la PCR sólo analiza unos 200 nucleótidos mientras que la secuencia genómica del virus tiene cerca de 30.000, luego el fragmento para comparar es muy pequeño</em>.”</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Falso. Doscientos nucleótidos son más que suficientes para diferenciar secuencias genéticas de organismos muy parecidos, si se eligen las regiones correctas. Los test de PCR se han diseñado para que sean específicos para detectar SARS-CoV-2 y para que no den reacción cruzada con otros coronavirus o virus y bacterias que causan infecciones respiratorias. Los test de PCR tienen una especificidad del 100%. Existen varios ensayos de RT-PCR para detectar específicamente el SARS-CoV-2 y múltiples referencias, a modo de ejemplo ver referencias 6, 7 y 8.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Se dice:  “<em>Como cuarta incertidumbre el SARS-CoV-2 comparte el 80% de su genoma con el SARS-CoV-1 y, por tanto, ser este el que se detecta y no el 2, además de poder coincidir con otros coronavirus</em>.”</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Falso. Como se ha comentado en el párrafo anterior, las pruebas de PCR para SARS-CoV-2 se han diseñado para que no den reacción cruzada con los otros coronavirus humanos (los cuatro que causan el catarro común, el SARS-CoV-1 y el MERS). Por otra parte, desde 2004 no se ha detectado en el mundo casos por el SARS-CoV-1. Además, la enfermedad que causaba el SARS-CoV-1 era muy diferente a la COVID-19 y el virus estaba presente en el tracto respiratorio bajo, no en la nariz como en el caso de SARS-CoV-2.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>Como quinta incertidumbre la prueba de PCR es complicada desde el punto de vista que un pequeño fragmento se amplifica millones de veces, por lo que cualquier fragmento de ARN que pudiera haber en la sangre o en una muestra celular se amplificaría de ahí́ que pudiera haber muchos falsos positivos, por lo que se puede deducir que de todos los casos positivos que se detectan al menos el 50% son falsos positivos</em>.”</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;">Falso. De nuevo cuando se valida un test se incluyen muestras negativas que no contienen el virus y se comprueba que el test no las detecta, esto se describe como la sensibilidad del test. Los test de PCR tienen una sensibilidad muy alta (entre el 80-100%, dependiendo del test). Si el test da negativo es muy probable que no se haya detectado el material genético del virus. La especificidad es del 100%, luego si es positivo, es que se ha detectado ARN viral y el paciente está infectado. Para entender los conceptos de sensibilidad, especificidad, falso negativo y falso positivo, ver <a href="https://microbioblog.es/2020/04/test-diagnostico-coronavirus.html" target="_blank" rel="noopener">Test, test, test: los tres test del coronavirus</a>.</span></span></p>
<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">Se dice “</span><em>Los datos empíricos de las RT-PCR tienen muchas deficiencias, como prueba que se vincule específicamente a SARS-CoV-2 con la COVID-19, ya que en donde se han hecho muestreos significativos encontramos un 80% de asintomáticos y un 17% de «sintomáticos leves», es decir, con síntomas inespecíficos como tos o fiebre baja, (recordemos que los coronavirus están frecuentemente presentes en las mucosas de personas con catarro o resfriado</em><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">).”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">La enfermedad de la COVID-19 es una infección que puede presentar un rango amplio de manifestaciones que van desde no tener síntomas, a fiebre, dolor de garganta, tos seca, congestión, dolor de cabeza, dolor muscular, fatiga, pérdida de olfato o gusto, falta de aliento y confusión. La enfermedad puede progresar y causar síntomas severos y muerte. El virus se ha aislado en pacientes que presentan o no presentan síntomas. Una búsqueda en la literatura científica solo arroja un artículo que haga referencia a un 80% de asintomáticos (ver referencia 9), pero en el que el 3% de ellos tuvo que ser intubado. Los datos de asintomáticos son más bajos que lo que dice el autor, normalmente entre el 30-50%.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>Pero teniendo en cuenta todas estas incertidumbres del test, y sabiendo que los biólogos somos los profesionales que realmente controlamos la técnica de PCR se debe decir que en el momento de la desescalada no se puede utilizar como principal herramienta una técnica con tantos falsos positivos para tomar medidas de tipo sociopolítico de influencia directa en la economía del país, cuando lo realmente esencial en este momento es controlar que no haya ni un numero importante de hospitalizaciones ni de ingresos UCI en los centros sanitarios</em>.”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">No solo los biólogos sino que muchos otros profesionales dominan la técnica de la RT-PCR: bioquímicos, biotecnólogos, farmaceúticos, veterinarios, médicos, personal técnico. La PCR no es una técnica que de “tantos” falsos positivos, y es ampliamente empleada en los laboratorio de Microbiología Clínica en el diagnóstico de otras muchas enfermedades infecciosas. En el caso de la RT-PCR, los posible falsos positivos pueden ser debidos a una contaminación en el procesamiento de las muestras, reacción cruzada con otros virus, incluso fallo en el etiquetado, pero la probabilidad como hemos dicho es muy baja.</span></p>
<p><strong><u><span style="font-family: verdana;">Sobre los asintomáticos</span></u></strong></p>
<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">Se dice:</span><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;"> “</span><em>Se puede dar a equivoco la utilización del término asintomático con el de presintomático. El primero es en la total normalidad de salud, por lo que no tiene la enfermedad y, por tanto, no contagia. El segundo tiene algún síntoma típico de picor en nariz o garganta, todavía sin la sintomatología propia de toses o estornudos, al igual que con la gripe, con lo que en poco tiempo pasaría a ser sintomático. Es decir, el primero no contagia, el segundo muy difícilmente contagia, se tendrían que dar unas condiciones de relación personal más bien en intimidad, y el tercero es difícil que contagie al exterior y más fácil en interior con condiciones de poca renovación de aire</em><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">.”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Falso. Se ha comprobado que los asintomáticos tiene una carga viral similar a los sintomáticos (ver referencia 10). Los estudios de trazado de contactos están poniendo de relieve que las personas asintomáticas, sí que son capaces de transmitir el virus y han causado diversos brotes (ver referencia 11). Presintomático no quiere decir que tenga picor de nariz o garganta, sino que no muestran síntomas en un momento dado, pero que 1-2 días después los empezaran a mostrar de una forma leve o más severa. También se ha visto que los presintomáticos son capaces de trasmitir el virus en ese “periodo ventana” (ver referencia 12).</span></p>
<p><strong><span style="font-family: verdana;">Sobre las mascarillas</span></strong></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>No hay evidencia científica de que la mascarilla evite el contagio … En ningún momento de la época de gripe se ha exigido a la población el uso de la misma. Por lo tanto, como no se han realizado estudios sobre la prevención de las mascarillas respecto al SARS-CoV-2, lo único científicamente válido por su semejanza vírica es lo que se investigó en su momento para la gripe, donde no se hallaron evidencias de que se previniese el contagio con las mascarillas … “¿Cuál es la razón para que el estado español sea el único país de Europa que obligue al uso de las mascarillas en espacios exteriores cuando a OMS no lo establece como obligación?”.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Las mascarillas se recomiendan, por ejemplo, en EE.UU. para el personal sanitario no vacunado contra la gripe para evitar que contagien a pacientes a los que tratan.  El CDC las recomienda para personal no sanitario con síntomas gripales que pueda entrar en contacto con otras personas (ver referencia 13). La OMS, pese a decir que no hay todavía evidencia de los beneficios de llevar mascarilla en la comunidad, sí que especifica que podría ser de utilidad para los que vayan a estar en contacto con gente con síntomas gripales o para contener las gotitas respiratorias (ver referencia 14). Hay diversos estudios que demuestran que las mascarillas reducen la detección de coronavirus y virus de la gripe en gotas respiratorias en pacientes sintomáticos (ver referencia 15). En el caso concreto del SARS-CoV-2 se ha demostrado la transmisión aérea del virus y que el uso de la mascarilla reduce significativamente el número de infecciones (ver referencia 16).</span></p>
<p><strong><span style="font-family: verdana;">Sobre la vacunación de la gripe y tasa de mortalidad</span></strong></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>Realizando un estudio estadístico con relación a la vacunación de la gripe y tasa de mortalidad por 100.000 habitantes, se aprecia que los estados donde se da la mayor vacunación de la gripe en personas mayores de 65 años, como Bélgica, España y Reino Unido, son los de mayor tasa de mortalidad por 100.000 habitantes de Europa</em>.”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">De nuevo, es un error de principiante confundir correlación con causalidad: que algo parezca que ocurra al mismo tiempo no quiere decir que sea la causa de que ocurra. Tienes varios ejemplos curiosos en esta <a href="https://www.tylervigen.com/spurious-correlations" target="_blank" rel="noopener">web</a>. </span><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;">De todas formas, hay estudios que vinculan una mayor tasa de vacunación contra la gripe con una menor mortalidad por COVID-19, y otros en los que no se ve incrementado el riesgo con otros coronavirus y virus respiratorios (ver referencias 17 y 18). Incluso se ha sugerido que la vacuna de la gripe pueda dar inmunidad cruzada contra SARS-CoV-2 como ocurre con otros coronavirus (ver referencia 19).</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Que se encuentren mayores tasas de vacunación en algunos países que en otros depende de su sistema de salud, de la cantidad de población de riesgo, de cómo de efectivas sean sus campañas de vacunación, del acceso a la vacuna. La mortalidad puede depender también del sistema sanitario, de la pirámide poblacional. No hay ninguna evidencia que relacione la vacuna de la gripe con la mortalidad por COVID-19.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>En principio, hay que tener en cuenta que el coronavirus siempre ha formado parte, en una pequeña proporción, de las cepas que componen el virus de la gripe, y por otra parte en la vacuna de este año se ha incluido la cepa de la gripe A</em>.”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Falso. Cualquier persona con unos conocimientos básicos de virología sabe que los coronavirus no son una cepa de la gripe, son virus diferentes. La gripe es un virus que pertenece a la familia <em>Orthomyxoviridae</em>, mientras que los coronavirus son de la familia <em>Coronaviridae.</em> Hay cuatro coronavirus que circulan normalmente en humanos, CoV 229E, CoV HKU1, CoV NL63 y CoV OC43 que circulan normalmente durante los meses de invierno, que causan el 30-40% de los catarros, que no hay que confundir con los virus de la gripe.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"> </span><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>En el mundo se llegan a contabilizar entre 6.000.000 a 8.000.000 de casos de contagios de gripe y cerca de 650.000 fallecidos, es decir 9,3% de letalidad y por la COVID-19, hasta la fecha, se llevan contabilizados 17.900.000, con 680.000 fallecidos, es decir 3,8% de letalidad, por tanto inferior a la de la gripe</em>.”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Falso. Las tasas de mortalidad no pueden calcularse con exactitud en medio de un pandemia, es necesario tener el número exacto de personas contagiadas y de fallecimientos, algo que en este momento no es posible. Según la OMS se producen anualmente 3-5 millones de casos de gripe severa de los que mueren entre 290.000-650.000. Pero  hay muchos más casos que no producen síntomas severos. Al no ser una enfermedad que se tenga que reportar de forma obligatoria es muy difícil hacer estimaciones. No obstante, se estima que la mortalidad de la gripe estacional es de 0,1%. Se puede consultar también <a href="https://microbioblog.es/2020/02/coronavirus-update-febrero-26.html" target="_blank" rel="noopener">Sobre la tasa de letalidad</a>.</span></p>
<p><strong><span style="font-family: verdana;">Sobre la vacuna de la COVID-19</span></strong></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Se dice: “<em>En relación con la información sobre la vacuna que se está preparando en diversos países del mundo, hay que decir que ésta puede tener grandes incertidumbres de eficacia y de efectos secundarios, ya que, en primer lugar, estamos hablando de que para desarrollar una investigación fiable de una vacuna se necesita de un periodo de tiempo mayor, cercano a los 6 años y que, por otra parte, al igual que con la de la gripe, estamos hablando de cepas que pueden ir mutando con gran rapidez</em>.”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Las vacunas están siguiendo todos los pasos necesarios para probar eficacia y seguridad, ya que están desarrollando los estudios en fase 1, 2 y 3 como en cualquier otro fármaco. Lo que está permitiendo que las vacunas se aceleren tanto es: 1) los procedimientos administrativos se están acelerando, las agencias regulatorias están revisando con prioridad todos los fármacos y vacunas que se les presentan sobre COVID-19, por razones de emergencia sanitaria; 2) se ha incrementado como nunca la financiación, lamentablemente eso no es lo habitual; 3) se han implementado rápidamente consorcios entre centros de investigación y farmacéuticas que han acelerado el conocimiento sobre la COVID-19; 4) las farmacéuticas han empezado a invertir, asumiendo riesgos, en los procesos de manufacturación de las vacunas, aunque algunas de ellas puedan fallar y no ser aprobadas. Esto implica poner en marcha plantas de procesamiento, encontrar suministros para la fabricación, envasado, etc, … Todo esto puede hacer que una vacuna en lugar de llevar años desarrollarse lo pueda hacer en uno o dos años. En definitiva, se trata de acelerar los pasos pero no saltarse ningún paso, por eso las agencias reguladoras solo van autorizar vacunas por criterios científicos, se va a ser tan rigurosos como si el desarrollo hubiera llevado 10 años. No se suprimen fases, se solapan. Se es más exigente en la autorización de vacunas que de cualquier medicamento.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Respecto a la mutación del SARS-CoV-2, el coronavirus no tiene nada que ver con el virus de la gripe: no es un virus con el genoma fragmentado, no experimenta recombinación y su velocidad de mutación es mucho más lenta, por poseer una proteína (nsp14-ExoN) que actúa como una enzima capaz de reparar los errores que pueden ocurrir durante la replicación del genoma. SARS-CoV-2 muta mucho más despacio que el virus de la gripe (ver referencia 20)</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">Este documento ha sido elaborado por <strong>Elizabeth Diago Navarro</strong> (@elitxudn), Research Scientist en el NYC Department of Health, Office of Emergency Preparedness and Response (EE.UU.), y por <strong>Ignacio López-Goñi</strong> (@microbioblog), Catedrático de Microbiología en la Universidad de Navarra (España), ambos biólogos.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><u>Referencias</u></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;"><em>(1) <a href="https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(20)31482-3.pdf" target="_blank" rel="noopener">SARS-CoV-2 seroprevalence in COVID-19 hotspots</a>. Comentario en The Lancet, 6 de julio de 2020.</em></span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;"><em>(2) <a href="https://academic.oup.com/cid/advance-article/doi/10.1093/cid/ciaa864/5866094" target="_blank" rel="noopener">Managing COVID-19 spread with voluntary public-health measures: Sweden as a case study for pandemic control</a>. Kamerlin, SCL, y col. 2020. Clinical Infectious Diseases, ciaa864.</em></span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;"><em>(3) <a href="https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/nejmoa2001017" target="_blank" rel="noopener">A Novel Coronavirus from Patients with Pneumonia in China, 2019</a>. Zhu, N., y col. 2020. N Engl J Med 2020; 382:727-733</em></span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;"><em>(4) <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7375961/" target="_blank" rel="noopener">Viable SARS-CoV-2 in various specimens from COVID-19 patients</a>. Jeong, HW., y col. 2020. Clin Microbiol Infect.</em></span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;"><em>(5) <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-020-2312-y" target="_blank" rel="noopener">The pathogenicity of SARS-CoV-2 in hACE2 transgenic mice</a>. Bao, L., y col. 2020. Nature (583): 830–833.</em></span></span></p>
<p><span style="font-family: verdana; font-size: 12pt;"><em>(6) <a href="https://www.fda.gov/media/136151/download" target="_blank" rel="noopener">LabCorp COVID-19 RT-PCR test EUA Summary</a> – 7/24/2020</em></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;"><em>(7) <a href="https://www.fda.gov/media/138818/download" target="_blank" rel="noopener">Tide Laboratories DTPM COVID-19 RT-PCR Test EUA Summary</a>.</em></span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: verdana;"><em>(8) P<a href="https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/real-time-rt-pcr-assays-for-the-detection-of-sars-cov-2-institut-pasteur-paris.pdf?sfvrsn=3662fcb6_2" target="_blank" rel="noopener">rotocol: Real-time RT-PCR assays for the detection of SARS-CoV-2</a>. Institut Pasteur, Paris</em></span></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(9) <a href="https://thorax.bmj.com/content/75/8/693" target="_blank" rel="noopener">COVID-19: in the footsteps of Ernest Shackleton</a>. Ing AJ, y col. 2020.Thorax (75):693-694.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(10) <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2769235" target="_blank" rel="noopener">Clinical Course and Molecular Viral Shedding Among Asymptomatic and Symptomatic Patients With SARS-CoV-2 Infection in a Community Treatment Center in the Republic of Korea</a>. Lee, S., y col. 2020. JAMA Intern Med.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(11) <a href="https://academic.oup.com/cid/advance-article/doi/10.1093/cid/ciaa654/5848092" target="_blank" rel="noopener">Asymptomatic transmission during the COVID-19 pandemic and implications for public health strategies</a>. Huff, HV., y col. Clinical Infectious Diseases, ciaa654</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(12) <a href="https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6914e1.htm" target="_blank" rel="noopener">Presymptomatic Transmission of SARS-CoV-2 — Singapore, January 23–March 16, 2020</a>. We, W., y col. 2020. MMWR Morb Mortal Wkly Rep (69):411–415.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(13) <a href="https://www.cdc.gov/flu/professionals/infectioncontrol/maskguidance.htm" target="_blank" rel="noopener">Interim Guidance for the Use of Masks to Control Seasonal Influenza Virus Transmission</a>. Guidelines and Recommendations. CDC.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(14) <a href="https://www.who.int/influenza/preparedness/measures/Adviceusemaskscommunityrevised.pdf?ua=1" target="_blank" rel="noopener">Advice on the use of masks in the community setting in Influenza A (H1N1) outbreaks</a>. WHO.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(15) <a href="https://www.nature.com/articles/s41591-020-0843-2" target="_blank" rel="noopener">Respiratory virus shedding in exhaled breath and efficacy of face masks</a>. Leung, NHL., y col. Nature Medicine (26): 676–680.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(16) <a href="https://www.pnas.org/content/117/26/14857" target="_blank" rel="noopener">Identifying airborne transmission as the dominant route for the spread of COVID-19</a>. Zhang,  R., y col. 2020. PNAS, 117 (26) 14857-14863.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(17) <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jmv.26120" target="_blank" rel="noopener">Epidemiological evidence for association between higher influenza vaccine uptake in the elderly and lower COVID‐19 deaths in Italy</a>. Marín‐Hernández, D., y col. 2020. Journal of Medicla Virology.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(18) <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/research/coronavirus/publication/32442261" target="_blank" rel="noopener">Influenza vaccine does not increase the risk of coronavirus or other non-influenza respiratory viruses: retrospective analysis from Canada, 2010-11 to 2016-17</a>. Skowronski, DM., y col. 2020. Clinical Infectious Diseases, ciaa626.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(19) <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S030698772030606X?via%3Dihub" target="_blank" rel="noopener">The possible beneficial adjuvant effect of influenza vaccine to minimize the severity of COVID-19.</a> Salem, ML., y col. 2020. Medical Hypotheses (140): 109752</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>(20) <a href="https://theconversation.com/heres-how-scientists-are-tracking-the-genetic-evolution-of-covid-19-134201" target="_blank" rel="noopener">Here’s how scientists are tracking the genetic evolution of COVID-19</a>. Moshiri, N. 2020. The Conversation.</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><span style="font-size: 12pt;">Más </span>información<span style="font-size: 12pt;">:</span></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;">¿<a href="https://www.newtral.es/nos-preguntais-por-decano-colegio-oficial-biologos-euskadi/20200813/" target="_blank" rel="noopener">Qué sabemos del documento del Colegio Oficial de Biólogos de Euskadi acerca de las medidas tomadas durante la crisis?</a> Newtral (13 de Agosto de 2020)</span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><a href="https://microbioblog.es/2020/08/tres-graficas-para-los-negacionistas.html" target="_blank" rel="noopener">Tres gráficas para los negacionistas</a></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>Nota:</em></span></p>
<p><span style="font-family: verdana;"><em>En este documento lo único que se ha hecho es comentar y rebatir algunas de las reflexiones del Decano del COBE con el que no estábamos de acuerdo y nos parecían un error. Ante el aluvión de comentarios ofensivos que estamos recibiendo, a partir de ahora no se publicarán más comentarios.</em></span></p>
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